Ingredientes
Cómo se hace
Preparado
En una olla poné los garbanzos pelados. Si no tenés, usá los comunes. Agregá agua hasta cubrir. Poné un chorrito de vinagre para que el tiempo de hervor sea mucho más corto. Después de 24 horas fuera de la heladera, los colás. Y a partir de agua nueva y fría, los ponés a hervir. Si tenés sumale una hojita de laurel.
Cuando al morderlos están blanditos, los ponés en la licuadora. Si los procesás en caliente, te queda una textura mucho más cremosa y si los haces con piel, no se nota para nada. Condimentá con sal, pimienta, ajo, limón (es lo que le da seguridad y sabor) y comino. Agregá aceite de oliva, tahini, pasta de semillas de sésamo. Es súper fácil de hacer.
No tires el líquido de cocción porque parte va en la receta. Procesamos hasta la consistencia que te guste. Te recomiendo, si lo vas a hacer para guardar, que lo envases más bien líquido porque se sigue solidificando adentro del frasquito.
Medimos el pH. No cambies la receta si lo vas a hacer para conserva.
Envasado
Envasá, preferentemente en frascos chiquitos porque tienen poca vida útil una vez que los abrís. Bien hasta arriba porque está caliente.
El tratamiento térmico para guardarlo en alacena es obligatorio.
Antes de cerrar el frasquito, golpeteamos para sacar las burbujas de aire que puedan haber quedado.
Limpiá los bordes con papel y tapá. Agua hirviendo. Olla con agua que tape las tapas. Contá 15 minutos una vez que el agua retoma hervor.
Sacá los frascos, nunca se dejan enfriar en el agua.
Y así, como están, duran un año en alacena. Si lo querés guardar en heladera, lo dejas en cualquier tupper.


Dejá tu comentario