Pela los pomelos rosados (podes reservar las cáscaras para confitar). Corta la fruta por la mitad y luego en rodajas lo más finas posible. Retira y descarta todas las semillas. Es un mito que son indispensables por su pectina; todo el cítrico desborda de pectina nativa y las semillas solo aportan amargor excesivo y un color negro al cocinarse.
Pesa la fruta cortada. Coloca los pomelos en la olla y agrega apenas un chorrito de agua potable (un "poquitín" que luego se evaporará). Tapa y lleva a fuego medio. Cuando empiece a hervir a borbotones, cocina destapado hasta que la parte blanca (albedo) adquiera una apariencia completamente transparente y blanda. Fundamento técnico: Este paso libera la pectina natural y ablanda la fibra vegetal. Si agregas el azúcar en frío, la sacarosa deshidrataría la fibra dejándola dura "como un cuerito" imposible de masticar.
Una vez transparente la cáscara, incorpora el azúcar de una sola vez. Cocina a fuego fuerte durante 15 a 20 minutos en una cacerola de boca ancha. Detalle técnico: La boca ancha aumenta la superficie de evaporación del agua libre, logrando el punto de concentración rápidamente sin sobrecocinar ni caramelizar los azúcares.
Si preferís una textura más suave y homogénea, mixeá una parte de la mermelada directamente en la olla. Cuando notes que la burbuja se vuelve densa y le cuesta explotar, hacé la prueba del plato frío: colocá un poco de dulce en un plato, dejalo enfriar y pasá el dedo haciendo un surco. Si las paredes de la mermelada no se vuelven a juntar, alcanzó el punto exacto de gelificación.
Verte la mermelada hirviendo directamente en frascos de vidrio limpios y calientes, llenándolos bien hasta arriba (no dejamos espacio de cabeza para desplazar el oxígeno). Tapa inmediatamente y deja enfriar quietos para formar el vacío. Regla de oro de seguridad: Si un frasco te queda a medio llenar, la masa de aire atrapada en el espacio de cabeza impedirá la formación de un vacío adecuado; ese frasco debe ir directo a la heladera para consumo inmediato. Los frascos llenados correctamente durarán años en la alacena.
En Alacena (Frasco Cerrado con Vacío Completo): Por el bajo pH del pomelo, la baja actividad de agua lograda por la evaporación del azúcar y el correcto llenado al tope, se conserva estable por hasta 2 años fuera de la heladera.
En Heladera (Frascos a medio llenar o abiertos): Todo envase que no haya alcanzado el sellado por vacío adecuado por exceso de espacio de cabeza, o que ya haya sido abierto, debe guardarse refrigerado y consumirse dentro de los 30 días.
Soy Giselle Bilesio, Ingeniera Agrónoma y una apasionada del mundo de las conservas.
Desde hace mas de quince años me dedico a enseñar, asesorar y acompañar a quienes quieren eleaborar alimentos seguros, ricos y duraderos: desde emprendedores y fábricas hasta personas que simplemente disfrutan cocinar y conservar en casa.