Toma las remolachas previamente hervidas y peladas. Ralla con la parte gruesa del rallador o procésalas groseramente para obtener la textura característica del relish. La remolacha debe estar tierna pero no deshecha para que mantenga cuerpo.
En un bol grande, mezcla la remolacha rallada con las especias elegidas (mostaza, cayena, pimienta). Este es el momento de ajustar el perfil de sabor; el toque picante de la cayena equilibra muy bien el dulzor natural de la raíz.
Agrega los 150 cc de vinagre y la cucharada de miel o azúcar. El vinagre no solo aporta sabor, sino que es el agente conservante principal que baja el pH de la remolacha para hacerla segura. Revolvé bien hasta que la miel se disuelva por completo y todos los hilos de remolacha estén bien embebidos.
Coloca la preparación en frascos de vidrio limpios. Presiona suavemente para que el líquido cubra los sólidos y no queden burbujas de aire grandes. Deja un espacio de cabeza de 1 a 1,5 cm.
Si deseas conservar fuera de la heladera, cerrá los frascos con tapas nuevas y realiza un baño maría. Sumergí los frascos en agua y, una vez que el agua retoma el hervor, contabiliza 20 minutos de proceso.
A diferencia de otras conservas, en este caso los frascos NO deben enfriarse dentro del agua. Retíralos inmediatamente con una pinza y apóyalos sobre una superficie de madera o tela. Esto ayuda a que el proceso de cocción se detenga y la textura del relish se mantenga firme.
Si realizaste el tratamiento térmico, dura hasta 1 año en la alacena. Si omitiste el paso 5, lo debes guardar directamente en la heladera por un máximo de 20 días. Una vez abierto el frasco de la alacena, debe ir a refrigeración y consumirse en un plazo de 20 días.
Soy Giselle Bilesio, Ingeniera Agrónoma y una apasionada del mundo de las conservas.
Desde hace mas de quince años me dedico a enseñar, asesorar y acompañar a quienes quieren eleaborar alimentos seguros, ricos y duraderos: desde emprendedores y fábricas hasta personas que simplemente disfrutan cocinar y conservar en casa.